La nave con el disyuntor caprichoso
En una pequeña fábrica, un disyuntor saltaba algunos lunes al arrancar compresores y luminarias. Anotaron horarios, cargas y temperatura, bajaron arranques simultáneos y agendaron visita. Diagnóstico: sobrecarga momentánea y cable fatigado. Sin emergencia real, se programó reemplazo y balanceo, evitando paradas costosas y trabajo nocturno.